lunes 23 de noviembre de 2009

Cocina catalana barata y en el gótico

El viernes descubrí un nuevo restaurante en Barcelona en pleno centro, en una de mis calles favoritas para salir de fiesta. Se trata de La Botiga Escudellers, en la calle del mismo nombre en el Gótico. La idea de poder cambiar el shawarma por la cocina típica catalana sin dejarte en ello el bolsillo no es una opción muy frecuente... así que decidimos probar en este, y la experiencia no estuvo nada mal. Me parecieron geniales algunas combinaciones como la tempura de pollo con ñoquis (me encantaron los ñoquis, y mira que son de los pocos platos a los que aún me resisto...), las brochetas de pescado con verdura y arroz con piña, y esas berenjenas con queso de cabra... El arroz negro, sin embargo, no fue nada del otro mundo. Lo malo, es que algunos platos estaban algo fríos y mi recomendación si váis es que no pidáis cosas fritas, como bravas, por ejemplo, porque estaban un poco aceitosas.

Desde tres euritos puedes pedir algún entrante con el que hacer boca y un plato principal. Un buen vino para acompañar y los postres no tienen desperdicio. El ambiente está muy bien, muy agradable, y el serviciobastante bien. En conjunto, una buena cena por alrededor de 15 euros que, si puedes disfrutar con una buena compañía -como yo- te garantizo que estarás empezando bien la noche.

Y aquí va otro punto positivo. Si te decides a probarlo, reserva en Atrápalo y podrás disfrutar de un menú degustación con importantes descuentos...

La verdad, fue la primera vez que reservé restaurante en Atrápalo. Normalmente utilizo esta página para reservar espectáculos de teatro, conciertos... Y no había pensado que si leemos al detalle cuando vamos al teatro de qué va la obra, con más motivo buscar el restaurante adecuado, mirar bien el menú y algunas críticas para no ir "a salto de mata". Con lo que me gusta probar restaurantes, creo que lo voy a utilizar más a menudo.

sábado 7 de noviembre de 2009

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Promesas

Prometo no sonreir por fuera y llorar por dentro.

Prometo no hacer míos tus planes, no ver en ti mis sueños.

Prometo no dejar que amarres mis alas.

Prometo no ser tu aliento.


viernes 23 de octubre de 2009

Al alba




Se despertaba perezoso y, al abrir los ojos, su cuerpo, como un iman, buscaba el suyo.


Era el agua por la mañana.



Ella recuerda cada despertar cómo las pieles se fundían, porque tocó con sus yemas en otro cuerpo sus placeres y vió como crecían uno dentro de otro.


Y se hicieron río que fluye. Y nunca se detiene.

miércoles 14 de octubre de 2009

Pluma

Se desliza despacio, en un suave vaivén, en el aire blanco.

Lo trajo el viento, y al llegar lo convirtió todo en pluma. Así fue como contagió la mirada de lentitud. El natural equilibrio del universo hizo que sus pulmones buscasen la vida con la urgencia de la última respiración, la simbiosis entrecortada de las pasiones humanas.

martes 22 de septiembre de 2009

Ánima

Fotografía: Emili Gené


Se arrastran por el suelo como si rastrearan el agua con su cuerpo. El ánima se vuelve un ente terroso, pasando de la invisibilidad a una suciedad marrón. Con el tiempo, la piel comienza a escamarse y va perdiendo toda su tersura y elasticidad. Las células se destruyen, los tejidos se quiebran, los músculos y los huesos mutan necesariamente hacia la creación de nuevas formas que garanticen su supervivencia. Como reptiles desprovistos de su naturaleza, ellos se arrastran por un medio extraño secando su cuerpo mientras tratan de nacer una nueva especie, desafiando a la creación. Pero cómo puede un reptil torpe, inexperto y non nato no hundirse en el fango.

Llegó un día con la boca seca a los pies de la anciana. Ella llevaba la cabeza tapada con una tela fina, quizá seda, de un azul intenso, que llegaba hasta sus anudados tobillos; sus venas como raíces flotantes revelaban en sus manos y pies, desnudos, su avanzada edad, pero sus ojos vibraban vivos y expectantes como los de una adolescente que busca.

No pudo articular palabra. Ella, continuaba inmóvil esperando un indicio de lucha, un gesto, un hilo de voz, un brillo en la mirada, para indagar porqué él, qué hacía allí, qué quería. Qué. Él temblaba en el suelo temiendo el fin de su vida, incapaz de entender porqué ella no se inmutaba, inútil para actuar de una u otra manera, cegado por el misterio que escondían aquellos ojos nuevos en un cuerpo viejo.

El sol dibujó una cortante línea recta hacia su cuerpo tendido en el suelo: la luz cae como una lanza en el medio del mundo. La piel se fue tiñendo magenta entre la tierra seca. Su camuflaje se cortó en pedazos mientras la luz se desaparecía, con la mirada vaga en el horizonte. El aliento, cada vez más doloroso, intentaba alejar el polvo de su boca. Ella continuaba inmóvil buscando.

El cielo se volvió negro con estrellas del norte y del sur. Los animales nocturnos invadieron de golpe el silencio de la llanura; una serpiente trazó una sinuosa línea divisoria entre los dos cuerpos casi inertes. El polvo dejó de moverse bajo la boca marrón de él. Ella continuó inmóvil.

Él, obligado a otro cuerpo, a una lengua bífida incapaz de articular palabras, privado de su natural capacidad de decisión, olvidado del instinto de supervivencia, cegado por el misterio, fue un híbrido que ya no es nada. Ella, desconocida de todos los seres humanos y animales, extranjera en la tierra, apoderada por el temor, continuó siendo un misterio sin descubrir por nadie.

lunes 7 de septiembre de 2009

El nostre amor no sap trobar la vida

Como la melodía de una de las canciones de Nick Drake en "Pink Moon", los días en Edimburgo fluyeron con naturalidad. Se dejaron llevar mecidos por el suave vaivén de la niebla entre el viento, los cambiantes tambores marcaron el ritmo de los días que pasaban, a veces grises, a veces naranjas, a veces calmados, a veces trepidantes. Y así llegaron ellos, de tantas diferentes maneras.

Y mientras Aliettes, Ginas, Jorges, Tonis, Édgares, Franciscas, Annas, Martas, Jesuses, Patricks, Farises, Daniels, Richards... y whistles, trataba de olvidar lo inolvidable, de odiar lo que comenzó con "odio" pronominal, de oscurecer los días que más luz recuerdo haber visto. Llegaron invitaciones para cenar, noches de teatro, hoteles de lujo, propuestas de matrimonio. Creo que no tenía un "amor de verano" desde que tenía 13 años...

Festivales y gente muy diferente, un escenario de cuento de hadas y pints of Guinness. Y mucho yo. Al principio, cuando me senté frente al teclado, pensé en relatarlo todo, pero ahora, francamente, no me apetece. Fueron días geniales, de independencia total. De experimentación. No conseguí olvidar, pero no hizo falta. A la vuelta sólo fueron necesarios unos días para que su propia idiosincrasia me mostrara el poco valor que tiene, en todos los sentidos. Ahora entiendo que la luz de entonces no es más que la luz de entonces, y no la de ahora. Que no soporto que los hombres se comporten como niños cuando la situación requiere cierto grado de madurez. Que un mensaje no soluciona continuas faltas.

Que no quiero hacer contigo el camino a casa.

Hace poco alguien me preguntó si me enamoro fácilmente, y evidentemente dije que sí. ¿Y cuándo fue la última vez? Mi respuesta sorprendida, cuatro años atrás. Y tenías razón. Uno no se puede enamorar de dos personas a la vez. Estos últimos meses me has dado, día a día, la clave para pasar tu página. Has llegado al final y has llenado de notas y post-its los renglones: ya no te queda espacio. Y casi me considero en derecho de reclamarte la tinta que me has hecho derramar. Por eso, ya te dejé de escribir, sin una carta de despedida, sin un adiós. Sin un qué tal te va todo, porque en realidad no me importa. Quedará perpetuo tu vídeo en internet, para que algún día lo sepas. Y borraré de recuerdos todas las canciones en las que no has estado. Habrá que hacerse a la idea con el resto: "(...) el dolor dura per sempre si es fa cançó".

A mi lado, mi maleta lista. Pasan los minutos sin dormir, una conversación surrealista antes de partir en búsqueda de nuevos horizontes, techos más altos, nuevas medidas que se ajusten a la lógica evolución de todo ser humano. En mi cuarto, cajas de libros y cds y bolsas de basura con todos los recuerdos que no necesito.